25 feb 2026
De EvIS a MISSE 2026: cómo cambian el costo, el riesgo y la estrategia social de tu proyecto
La Manifestación de Impacto Social del Sector Energético MISSE 2026 redefine por completo qué significa “cumplir” en materia de impacto social para proyectos energéticos en México. Ya no se trata solo de evitar conflictos, sino de demostrar, con datos, que el proyecto genera beneficios medibles y compartidos a lo largo de toda su vida útil.
Un nuevo estándar: participación, evidencia y tres formatos
Las nuevas Disposiciones sobre la Manifestación de Impacto Social del Sector Energético (MISSE) unifican las reglas para hidrocarburos, electricidad, geotermia y biocombustibles en un solo marco. Este marco introduce tres formatos (A, B y C) que escalan en complejidad según el tamaño y el tipo de proyecto, desde gasolineras y plantas pequeñas hasta extracciones de hidrocarburos, grandes centrales eléctricas y ductos fuera de zonas industriales.
En todos los formatos se exige proporcionar información adecuada, pertinente y accesible a las personas que habitan en el Área de Influencia, lo que implica una comunicación clara y comprensible sobre el proyecto y sus efectos. Sin embargo, la obligación explícita de aplicar técnicas participativas en campo para nutrir la MISSE aparece solo para los proyectos de formatos B y C, donde la afectación territorial y social es mayor.
Qué cambia en la práctica: de la EvIS a la MISSE
Frente a la EvIS regulada por las DACG de 2018, la MISSE introduce cambios estructurales que afectan directamente el costo, el riesgo y el modelo de negocio de los proyectos. Entre los cambios más relevantes destacan:
La participación comunitaria deja de ser opcional: en proyectos medianos y grandes (Formatos B y C) es obligatoria la aplicación de técnicas participativas para identificar necesidades, problemas, impactos y medidas de gestión.
La validación social se fortalece: la SENER puede negar la autorización de la MISSE si un pueblo indígena o afromexicano niega su consentimiento en la Consulta Previa, o si se concluye que los impactos sociales significativos negativos superan los beneficios.
La perspectiva de género se vuelve operativa: se exigen acciones afirmativas concretas, como cuotas de participación, horarios adaptados para mujeres e indicadores específicos para medir la reducción de brechas de género; el incumplimiento puede traducirse en observaciones, retrasos o condicionamientos.
La siguiente “radiografía rápida” sintetiza el salto regulatorio:
| 2018 | 2026 |
Costo social | Discrecional y variable; posibilidad de no hacer estudios en campo | Mínimo 2x costo de gestión social; estudios sociales profesionales |
Metodología | Gabinete + observación | Participación comunitaria obligatoria |
Validación social | Recomendado SENER | Posibilidad de veto vinculante |
Horizonte | Pre‑operativo | Vida útil del proyecto |
Criterios de inversión social | Flexibles y discrecionales | Directrices estratégicas del Estado |
Formatos B y C: cuando la MISSE se vuelve estratégica
En los Formatos B y C, la MISSE deja de ser un expediente técnico y se convierte en una pieza central de la planeación financiera y social del proyecto. La regulación vincula explícitamente la viabilidad financiera con la rentabilidad social, exigiendo:
Presentar información financiera y una estimación formal de costo–beneficio del proyecto.
Definir criterios claros para los beneficios compartidos y cuantificar la inversión social anual, que debe ser mayor a la destinada a la gestión de impactos negativos.
Reportar anualmente avances en indicadores concretos, permitiendo un seguimiento puntual y verificable por parte de la autoridad durante toda la vida útil del proyecto.
Para los proyectos clasificados en Formato C (por ejemplo, generación eléctrica a gran escala, ductos fuera de zonas industriales, extracción de hidrocarburos), se añade además un Análisis de Prospectivas: el promovente debe proyectar cómo su proyecto modificará el desarrollo local y regional más allá de su operación inmediata. Esto eleva la exigencia de articulación con los planes de desarrollo de los distintos órdenes de gobierno.
Formato A: menor escala, pero con nuevas obligaciones
El Formato A agrupa proyectos de menor escala o confinados a zonas industriales, como generación eléctrica de 0.7 a 20 MW, estaciones de servicio, plantas pequeñas de GLP o ductos dentro de zonas industriales. Si bien la exigencia formal de técnicas participativas no es la misma que en B y C, los proyectos en A también deben:
Describir el Área de Influencia (Área Núcleo) y la realidad social de las localidades que la integran.
Identificar impactos sociales relevantes y proponer medidas de gestión y algunos beneficios sociales.
Presentar un Plan de Gestión Social con montos de inversión, aunque de menor complejidad analítica que en los otros formatos.
Implicaciones para desarrolladores: más CAPEX social, más riesgo si no se planifica
Todo esto se traduce en un aumento estructural del costo social de los proyectos, que si no se planifica desde el diseño puede afectar la rentabilidad esperada. Estudios sociales superficiales o sin trabajo de campo ya no son compatibles con el estándar MISSE: la autoridad espera diagnósticos robustos, procesos participativos bien documentados y planes de gestión social con metas, montos y métricas claras.
Para los desarrolladores que se anticipan, la MISSE también abre oportunidades:
Reducción del riesgo de rechazo en SENER.
Menor probabilidad de conflictos comunitarios y paros de obra.
Optimización del CAPEX social con criterios de costo–beneficios mejor definidos.
La diferencia entre ver la MISSE como un trámite o como un eje de diseño puede significar años de retraso o la consolidación de un proyecto con licencia social fuerte.
Cómo puede apoyar ZEa Consultoría Social
En este nuevo contexto, la calidad técnica y política de la MISSE será una variable determinante para la viabilidad de los proyectos energéticos en México. ZEa Consultoría Social acompaña a desarrolladores y operadores en:
Diseño y elaboración integral de MISSE para los formatos A, B y C.
Facilitación de procesos participativos y de consulta comunitaria, acordes con las exigencias actuales.
Modelos de beneficios compartidos alineados con la regla de paridad y con los planes de desarrollo de gobierno.
Monitoreo e informes anuales de avance del Plan de Gestión Social, con indicadores verificables para la autoridad.
¿Tienes un proyecto en puerta o en operación que deberá cumplir con MISSE 2025? Es el momento de revisar tu estrategia social antes de comprometer más inversión.
👉 Agenda tu sesión de diagnóstico estratégico para evaluar el nivel de riesgo de tu cartera frente a la MISSE 2026 y diseñar un plan de acción alineado con las nuevas exigencias.
ZEa Consultoría Social: entiende la norma, construye el acuerdo.
¿Qué formato de MISSE corresponde?
Para facilitar el cumplimiento del nuevo estándar MISSE 2026 y evitar errores desde la etapa de planeación, en ZEa Consultoría Social diseñamos un formulario rápido que permite a cualquier promovente identificar, en menos de un minuto, qué formato de MISSE (A, B o C) corresponde a su proyecto con base en sus características.
Este instrumento está pensado para equipos técnicos y de desarrollo que necesitan claridad inmediata para dimensionar el componente social, ajustar su CAPEX y definir si requerirán procesos participativos más complejos. Te invitamos a utilizarlo para que tu estrategia social nazca alineada desde el inicio con las exigencias regulatorias vigentes.
